Testimonio de visión en sueño

El testimonio que a continuación publicare, fue dado por la hermana Maria Perez, ella cuenta como el Señor le dio visión de un lugar en sueños:
Comienza diciendo la hermana que hace aproximadamente seis meses tuvo un sueño, donde el Señor le decía que debía dar su testimonio personal en una pequeña iglesia; le mostraba en ese sueño como era la iglesia, la cual ella no reconocía; en ese sueño ella se veía en el púlpito dando su testimonio, ese sueño aconteció aproximadamente en el mes de Enero del corriente año; transcurrieron quince o veinte días, y el sueño se volvió a repetir.
Continua diciendo la hermana que luego de esta repetición, ella, junto a los miembros de su familia, comenzaron a orar para que se cumpliese, si era del Señor, su perfecta voluntad.
En el transcurso del mes de Mayo el Señor la bendijo con la adquisición un automóvil, con su esposo convinieron que debían hacer un viaje para ablandar el vehículo y decidieron ir a la localidad de Tandil en la provincia de Buenos Aires.
El viaje había sido programado para el fin de semana largo que comprendía al feriado del 25 de Mayo; unos quince días antes de la fecha indicada, la hermana trató de conseguir alojamiento en la ciudad de Tandil, comunicándose con cuanto hotel u/o cabaña encontraron en los folletos turisticos; recibiendo en todas las consultas la misma respuesta, que debido al fin de semana largo, todo estaba ocupado en la ciudad.
El esposo de la hermana se acordó en ese momento, que tenía el número de teléfono del hermano Mario Garcia, un miembro de nuestra congregación, hermano de nuestro Pastor, que se había mudado con toda su familia a Tandil acudiendo al llamado del Señor ya hacia algún tiempo atras, el hermano Mario, pastorea una Iglesia Evangelica Pentecostal en un pueblito rural llamado Vela, distante 55 km de la ciudad de Tandil.
Comunicado con el hermano Mario, este se compromete a conseguirles una cabaña para que puedan hospedarse mientras se encuentren en la ciudad, pasados un par de días les confirma que la cabaña esta alquilada y se ofrece para esperarlos cuando lleguen a la ciudad.
La hermana y su esposo realizaron el viaje, y antes de llegar a la ciudad se comunican con el hermano Mario, quien ya los estaba esperando con los brazos y el corazón abierto, y un suculento asado para compartir, nos atendieron con gran amor.
Sigue contando la hermana Perez, que al día siguiente el hermano Mario los llevo a recorrer la ciudad y les mostró todos los lugares turisticos; en la noche, fueron a cenar con el hermano Mario y su esposa Rosa, durante el transcurso de la cena el hermano Mario los invitó a que el día siguiente fuesen a su iglesia, que el ya había dicho a su congregación, que un matrimonio de Buenos Aires iría de visita, y que la hermana Maria contaría su testimonio personal.
Y fue asi, que al día siguiente a las 8,30 llegaron a la Iglesia, donde Mario y su esposa los estaban esperando; la hermana María dice textualmente: "Imaginense hermanos el flechazo que recibi en mi corazón, cuando se abrieron las puertas de la iglesia, y me encontre con la revelación que el Señor me había mostrado en sueños".
Hermanos sentí tanto gozo, tanta comunión, que le agradecia al Señor y le decia que hermoso es esto que estoy viviendo, que proposito tendras hoy aca, me acerque a la hermana Rosa, y le dije esta es la iglesia que me mostró el Señor.
Comenzó la reunión, y se podía sentir la presencia del Señor y la llenura del Espíritu Santo, el pastor nos presentó, e invito a mi esposo a que subiera al pulpito a saludar a la congregación, luego hizo lo mismo con migo, y me dió libertad de presentar mi testimonio personal; se pudo ver que fue de gran bendición para los hermanos que alli estaban.
Cuando estaba bajando del pulpito, senti como un rayo que medió vuelta hacia el pastor, y mi boca comenzo a profetizar y sentía que las palabras salían de mi estomago y el Señor ministraba a mi hermano, fue tanta la presencia del Señor, que el Pastor en el pulpito lloraba y lloraba del gozo, decia Señor que me hablaste?, el no podía entender que el Señor me hubiese llevado tantos kilometros para hablar a su vida.
Hoy doy este testimonio porque el Pastor Mario Garcia me pidió que asi lo hiciese, pero ustedes no se imaginan el gozo y la felicidad que hemos recibido hemos vuelto de ese viaje muy pero muy bendecidos.
Le damos la gloria al Señor, y nosotros nos gozamos por haber sido instrumento en sus manos para bendecir a su siervo y al pueblo en aquel lugar.



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